LA CANTERA SIGUE CRECIENDO. La Opininión de Málaga.

15.08.2012 17:26

Una cantera que sigue creciendo.
Los entrenadores destacan el trabajo educativo, de integración y formativo que realizan con los alumnos



LA OPINIÓN. MÁLAGA La historia del balonmano malagueño está repleta de grandes jugadores y triunfos gestados desde la cantera. Niños que crecieron jugando sobre el parqué de algún pabellón haciendo de este deporte su pasión y que trabajaron duro durante años para situar a la provincia de Málaga en la elite nacional.
Quién sabe si entre los 56 jugadores que forman la Escuela Deportiva de Balonmano no se encuentra una nueva generación de jugadores de la talla de Antonio Carlos Ortega, José Luis Pérez Canca o Quino Soler.
Tutelados por técnicos del Club Málaga Norte y del BM Juventud Málaga, los alumnos entrenan durante una hora varios días a la semana en las pistas exteriores de Ciudad Jardín y en el Colegio Giner de los Ríos. Alfonso Moreno, Alberto López, Francisco Javier Pozo y Alejandro Mariscal forman el cuerpo de entrenadores de Ciudad Jardín. Todos poseen titulación federativa y alternan su trabajo en las EDM con otras funciones dentro de los equipos federados del club Málaga Norte, bien como delegados o como jugadores. El técnico en Giner de los Ríos es Alfonso Carrión, entrenador territorial de balonmano que alterna su misión en la escuela con la dirección de otros equipos federados en el Club Los Olivos. La coordinación corre a cargo de Raúl Romero, delegado de la Federación Andaluza de balonmano en Málaga, con una dilatada trayectoria en el balonmano local como técnico, directivo y responsable de distintas parcelas en varios clubes de Málaga y la provincia.



Valores

Trabajo en equipo, convivencia, esfuerzo, espíritu de lucha y de sacrificio son algunos de los valores que potencia la práctica de este deporte, que además posee innumerables beneficios físicos. A pesar del contacto permanente, producto del juego, se trata de una modalidad «muy noble», como apunta Raúl Romero. «Creo que es un deporte tremendamente completo, fácil de practicar. Históricamente hemos sido y seguimos siendo una cantera importante en el panorama nacional. Los resultados lo demuestran y seguimos trabajando con mucha ilusión», señala el coordinador de las Escuelas.
Prebenjamines, benjamines y alevines acuden puntuales a cada una de las sesiones de entrenamiento, en las que habitualmente se recurre a los juegos para incentivar la participación y que los más pequeños no caigan en la monotonía. Los jugadores trabajan intenciones técnicas y tácticas básicas como el bote, los desplazamientos con y sin balón, el lanzamiento, la recepción y adaptación del balón, los pases, y otras acciones individuales.
El balonmano sigue ganando adeptos y el número de matriculaciones ha crecido a pesar de las dificultades económicas. Ambas sedes aún disponen de plazas libres para aquellos niños que quieran practicar este deporte.
Para los alumnos, lo más complicado es coordinar las acciones del juego, como botar y correr o botar y pasar. «Todo lo que sea unir distintas intenciones técnicas o tácticas les resulta difícil, por lo que recurrimos a numerosos juegos para que el aprendizaje sea dinámico y sencillo», explica Raúl Romero.
Además de la participación en los Juegos Deportivos Municipales, los chicos y chicas que forman parte de la Escuela de Balonmano, disputan torneos a 5, organizados por el Ayuntamiento de Málaga. Esta modalidad posee reglas más sencillas y dinámicas para los deportistas que dan sus primeros pasos en este deporte. El pasado año, los alumnos de la categoría benjamín masculina lograron el título de campeones de los Juegos Municipales.
Dejando a un lado lo puramente deportivo, Raúl Romero destaca el papel social de la Escuela Deportiva, que trabaja en zonas de la ciudad «especialmente sensibles», como la barriada García Grana. En este sentido, el trabajo educativo, de integración y formativo es también muy relevante. «A veces centramos más los esfuerzos en mejorar las condiciones socio-deportivas de los participantes que en la propia formación específica del balonmano, incentivando la participación con pequeños detalles, fiesta de Navidad, regalos, etc. Un chico o una chica que pasa un par de horas a la semana practicando deporte o disputando competición, no ocupa el tiempo en otras cosas de las que en un futuro nos podamos arrepentir».


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